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Son el signo visible de la preservación de un hábitat singular que surgió de la mano del hombre y que tiene vigencia en nuestros días aunque se trate de una forma de vida antigua.
Se diferencia del resto de creaciones que ha hecho el ser humano por constituir una perfecta simbiosis entre obra humana y naturaleza pura, por el hecho de constituir un refugio creado por lo fortuito de la existencia misma y la observación humana, siempre perspicaz y atenta con todo lo que le rodea.
Su originalidad arquitectónica, en la que todo son formas curvilíneas o abovedadas, modeladas como cerámicas en el vientre de la tierra, poseen el encanto del magma que surge de la tierra, todo lo fuerte y prodigioso que ella encierra.
Las cuevas, por su ambiente acogedor, templado en invierno y fresco en verano, han hecho que se conviertan en un hábitat muy apreciado como vivienda y alojamiento de lujo, dada la gran demanda existente.
Se trata además de una forma novedosa y alternativa de entrar en contacto con la naturaleza.
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Lugar ideal para alejarse de los ruidos, su insonorización es
completa, todo esto añadido a la tranquilidad
del entorno
La temperatura es constante todo el año, oscila entre los 20 grados del invierno y los 18 del verano, cuando fuera se pueden alcanzar los
38 grados diurnos con
facilidad.
En primavera, el color de los atardeceres y de los amaneceres es espectacular, podrá realizar excursiones a cualquier hora del
día por el campo ó por nuestra histórica
Ciudad de Chinchilla.
En verano, la temperatura en el interior de la cueva hará que se convierta en su permanente aliada. Por la noche podrá disfrutar de los
paseos a través de las estrechas calles de
nuestra Ciudad ó de disfrutar de un merecido
tentenpie en las terrazas de nuestra magnífica
Plaza de la Mancha.
En otoño e invierno, podrá ver nevar o llover en un entorno incomparable, en buena compañía
acompañado de las viandas de nuestra comarca
y con un buen fuego le apetecerá disfrutar de la cueva al máximo.
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