Historia de las cuevas

 

 

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Barrio de cuevas en la
 falda del castillo, año 1965

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 Ubicación actual de nuestras cuevas. Foto del Año 1963.

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Interior de una cueva, 
año 1964.

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Interior
de una cueva, 
año 1964.

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Interior de una cueva, 
año 1964.
                El origen de las cuevas vivienda no está muy claro. Es posible que se empezaran a excavar cuevas durante los primeros siglos de dominación árabe sobre la península. Sin embargo, las cuevas-vivienda debieron construirse de forma masiva a partir del s. XVI cuando la población musulmana y judía fue expulsada de sus viviendas tras la conquista del reino de Granada por los Reyes Católicos en la comarca de Guadix.


    Por tanto, las cuevas surgen para los marginados, ajenas a los pueblos y ciudades, por lo que implicaba estar fuera del control administrativo y orden eclesiástico.


     Así, en cada pueblo de nuestra comarca rodeado por estos cerros, las cuevas han tenido una evolución desigual, según las necesidades y caracteres sociales de sus habitantes, hasta llegar a convertirse en nuestros días en un hábitat sano, ecológico y totalmente integrado en el entorno paisajístico.


¿Cómo se pica y construye una cueva?

     Las cuevas se pican aprovechando una grieta en la piedra. En primer lugar, se realiza un pequeño desmonte de la cara del cerro y aparece así un corte de carácter vertical que servirá de fachada. A continuación se pica una abertura en el centro de la mencionada fachada y se abre la puerta con un arco de medio punto y después se van abriendo habitaciones según la necesidad y las posibilidades que marca el terreno.
      La salida de humos de la cocina se obtiene perforando el centro verticalmente con chimeneas construidas con argamasa, encaladas posteriormente, lo que confiere al paisaje una fisonomía muy peculiar.


        El acceso a la cueva se hace a través de una puerta de madera, a veces dividida en dos partes (la superior sirve de ventana), de tradición morisca. La temperatura en el interior de las cuevas es constante durante todo el año (18 grados centígrados) por lo que no es necesaria calefacción, no siendo preciso variar las mantas de cama durante todo el año.


      Antiguamente durante el invierno, cuando la lluvia y la nieve impedían realizar los trabajos agrícolas, los hombres se dedicaban dentro de las cuevas a picar más habitaciones, sobre todo si estaba previsto que fuera a nacer un nuevo hijo.


     Las cuevas de líneas curvas, techos abovedados y blancas chimeneas, ubicadas en las laderas de las colinas, en las cañadas y en los barrancos, con una distribución anárquica, componen un conjunto de interesante singularidad, representando su construcción una característica propia de la comarca. Su originalidad arquitectónica, su ideal temperatura y su gran ambiente acogedor, íntimo y rústico, las han convertido en un hábitat muy apreciado


Las formas y límites de esta original forma de vivir las marca el terreno, la altitud y la extensión de los cerros. Por tanto, no nos encontraremos dos cuevas iguales ni por su tamaño ni por su forma. 

De esta forma, el resultado formado por todos estos elementos: cerros, barrancos, caminos, veredas, fachadas, chimeneas y placetas, hacen de este paisaje una forma diferente de vivir con un sistema de relaciones distintos. La placeta es uno de los elementos más valiosos de esta forma de vida, pues en ella se desarrolla una especial vida doméstica exterior donde los habitantes conviven.